Una pieza clave en el camino hacia el cubismo

Mujer en azul (1901) – Museo Reina Sofía

"Cuando estuvo en Madrid, tomó un estudio por la calle Zurbano, y se dedicaba a pintar de memoria figuras de mujeres de aire parisiense, con la boca redonda y roja como una oblea. Picasso era tipo de mirada aguda, con una sonrisa irónica y burlona". Así lo retrató Pío Baroja en su breve paso madrileño.

Retrato de mujer joven (1906) - Museo Reina Sofía

Según los especialistas consultados por este periódico, el cuadro es "importantísimo" por pertenecer al período de Gósol, un claro precedente de la culminación cubista al año siguiente. En este pueblo leridano recoge la influencia ibérica que aplicará a partir de ese momento en sus figuras.

Autorretrato (1907) – Narodni Gallery de Praga

Usó su rostro como laboratorio de los experimentos formales más variados. Éste es uno de los últimos que realiza antes de ejecutar "Las señoritas de Avignon" y el primero en romper de manera drástica con el corte clásico de los precedentes.

Las Señoritas de Avignon (1907) – MoMA

Considerada origen del paradigma cubista, Picasso guardó "su burdel" durante una década antes de enseñarlo. En las figuras es evidente la influencia de "lo ibérico" (como en el retrato de Botín) y de las máscaras africanas. Usa dos puntos de vista diferentes y simultáneos para retratarlas.

Guernica (1937) – Museo Reina Sofía

Pintado para el Pabellón Español en la Exposición Internacional de París, de 1937, Picasso dejó su personal visión de los bombardeos de la aviación nazi a las órdenes de Franco sobre la villa vasca. Mezcla el recurso intelectual cubista con la simbología surrealista y el gesto expresionista.

Mujer con sombrero (1941) – Kunstmuseum Basel

Se encuentra temporalmente en el Museo del Prado y es el retrato de Dora Maar, compañera sentimental de Picasso en esos momentos. Su cabeza está dividida en dos partes yuxtapuestas. La inferior está de perfil y la superior mira al espectador. Retrató a todas sus mujeres sentadas en sillón.